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Consejos básicos para alquilar una casa en vacaciones

Alquilar casa para salir de vacaciones es una opción tan válida como ir a un hotel o a un camping. Una casa siempre puede acoger a más personas por un precio más bajo que un hotel, por eso, muchas familias optan por alquilar casa, ya que las vacaciones les resultan mucho más económicas. También los grupos de amigos o las parejas prefieren este tipo de alojamiento, ya que permite gastar menos dinero sin dejar de ir de vacaciones. En el año 2011 el alquiler de casas rurales o vacacionales sufrió un aumento notable.

Aspectos a tener en cuenta para alquilar una casa en vacaciones

Tanto si se pretende alquilar la casa para unos días como para todo un mes, es necesario contemplar una serie de aspectos que garantizarán unas vacaciones óptimas y sin sobresaltos. Para alquilar una propiedad como destino vacacional, lo ideal es buscar en Internet, ya que los propietarios anuncian sus casas en la red, pues es gratis y se aseguran de que llega a miles de personas en todo el mundo. Los propietarios deben mostrar fotos y explicar las características: a cuántas personas permite alojar, de qué equipamiento dispone, así como los lugares turísticos y los servicios con los que cuenta alrededor. También debe especificar el precio por noche o por persona y las condiciones de pago. Lo habitual para pagar el alquiler de una casa para vacaciones consiste en ingresar al propietario un tanto por ciento (nunca más del 40%) en el momento de la reserva, que será o no devuelta en caso de cancelación, lo cual dependerá en exclusiva de la voluntad del propietario, que deberá especificarlo en las condiciones de alquiler. El abono de esta cantidad garantizará la reserva de la casa. Asimismo, muchos propietarios pueden pedir una fianza que será devuelta al final del alojamiento si la casa se queda en perfecto estado. Para alquilar una casa es importante que se tenga en cuenta lo siguiente: conocer la ubicación exacta, que la vivienda disponga de todo lo necesario para la estancia, conocer las condiciones de pago y cancelación y el número máximo de ocupantes.

Sentirse como en casa

Lo que para unas personas resulta un placer, para otras no lo es tanto. Aunque entre las aficiones preferidas de la gente suele aparecer la de viajar, existen muchas personas para las que este cometido supone un verdadero sacrificio. La masificación en los hoteles, la comida poco elaborada y de carácter industrial que sirven la mayoría de los hoteles de categoría media, provoca que haya usuarios que prefieran alquilar casa en sus destinos para vacaciones. Alquilar casa hace que el turista se sienta como en su propio hogar, con todas las comodidades y libertad que solo una casa puede ofrecer. Además, esta propuesta turística supone viajar barato, otro de los condicionantes para muchas personas a la hora de organizar unas vacaciones.

Viajar barato y sentirse como en casa, objetivos cumplidos

Para alquilar una casa lo mejor es adentrarse en la red y ver todas las posibilidades que se ofrecen, ya que para viajar barato resulta imprescindible comparar precios, características y condiciones. Tanto particulares como inmobiliarias anuncian en internet las propiedades para reservar sus vacaciones con un solo clic. Las inmobiliarias no suelen cobrar ningún tipo de recargo al cliente que alquila, sino al propietario, por tanto, no importa este detalle a la hora de alquilar una casa vacacional. En las distintas páginas en las que se ofrecen las viviendas, se especifican las características: ubicación, número de habitaciones, electrodomésticos y menaje con los que cuenta la casa, servicios y puntos de interés en los alrededores, capacidad máxima… También es importante que el anuncio cuente con fotografías y comentarios de los clientes que se han alojado, así como la puntuación que estos clientes otorgan tanto a la casa en sí como al servicio recibido por parte de los propietarios. En alguno de estos alojamientos se ofrece, además, la posibilidad de contratar también servicio de comidas, de lavandería e incluso visitas guiadas por el municipio o rutas de senderismo y deportes de aventura si se trata de una casa rural. En definitiva, se puede salir de vacaciones y viajar barato sin dejar de sentirse como en su propio hogar, la solución: alquilar casa.

El índice de pernoctaciones en casas de alquiler en España

Viajar ya no es sinónimo de alojarse en un hotel. El turismo es el principal motor económico de España, pero la crisis ha afectado mucho al sector y los hoteles han visto como pasaban de colgar el cartel de completo a tener que ofrecer noches y comidas gratis. No obstante, a pesar de que el número de pernoctaciones en hoteles en nuestro país ha descendido, esto no quiere decir que se haya dejado de viajar y salir de vacaciones, sino que los turistas han optado por otro tipo de alojamiento: las casas de alquiler.

Viajar y sentirse como en casa

Alquilar una casa como alojamiento para las vacaciones es una práctica que está en auge en España. Cada vez son más los particulares que ofrecen pisos en ciudades, apartamentos en la playa o casas en la montaña para alquilar a otras familias. En algunas ocasiones, además, ofrecen la posibilidad de permutar las viviendas durante las vacaciones, de modo que un turista gallego pasa las vacaciones en una casa en Cádiz mientras el propietario de ésta las pasa en Galicia. El alquiler de viviendas ha aumentado su índice de pernoctaciones durante las vacaciones por diversas causas. La principal es la economía, ya que una casa permite alojar a más personas por el mismo precio, sin embargo, una familia de cuatro miembros debe reservar dos habitaciones en un hotel. Las casas permiten turismo familiar con tíos, primos y abuelos por el mismo precio. Las casas se suelen alquilar por semanas o quincenas en verano; en invierno, también para fines de semana. El precio depende de la situación de la casa, de la temporada y del número de habitaciones. En general, el número de personas no condiciona el precio. Otra de las causas por las que muchos turistas prefieren alquilar una casa es porque se sienten como en su propia casa: disponen de cocina, lavadora y sofá, lo que facilita mucho el alojamiento, ya que se puede hacer la colada, ver una película en el sofá o cocinar en cualquier momento, sin estar sujeto a los horarios de comidas que imponen los hoteles.